Vivimos en modo automático, corriendo de un lado a otro, creyendo que todo está bajo control. Pero mientras apagamos incendios externos, adentro el cuerpo prende las alarmas. El estrés sostenido eleva la glucosa, favorece el aumento de peso y desordena nuestras señales de hambre. ¿La solución? No es dejar todo, sino empezar a escucharnos.
“Estoy comiendo bien, pero no bajo ni un gramo”.
“Me levanto cansado, con antojos y sin energía”.
“Los análisis me dieron mal, pero no entiendo por qué”.
Frases como estas son frecuentes en el consultorio. Y muchas veces, el problema no está solo en la comida o la falta de ejercicio. Está en el cortisol, la hormona del estrés, que cuando se mantiene alta por mucho tiempo altera todo el sistema: desde el metabolismo de la glucosa hasta la forma en la que almacenamos grasa (spoiler: favorece la acumulación en la zona abdominal).
El estrés crónico puede aumentar la resistencia a la insulina, generar picos glucémicos aún sin haber comido azúcar y activar mecanismos de defensa que nos hacen buscar alimentos calóricos como forma de consuelo. ¿Resultado? Subidas de peso, desregulación del apetito y un cuerpo en alerta constante, aunque por fuera mantengamos la sonrisa.
“La relación entre estrés y alimentación es directa y profunda”, explica la Licenciada en Nutrición Gorgues Elen. “Podemos estar comiendo saludable, pero si vivimos en estado de alerta, el cuerpo no lo interpreta igual. Aprende a protegerse guardando energía… o sea, grasa”.
Tampoco es casual que en momentos de ansiedad aumenten los antojos de dulces o harinas: el cuerpo busca alivio rápido. Pero ese alivio suele durar poco y deja culpa, inflamación y más ganas de comer. Un círculo del que cuesta salir si no lo abordamos con acompañamiento.
Si sentís que estás haciendo todo “bien” pero tu cuerpo no responde como esperás, quizás sea hora de mirar más allá de la comida. En el consultorio trabajamos desde una mirada integral: nutrición, gestión del estrés, entrenamiento amable y, sobre todo, autocompasión. Porque no hay salud real sin bienestar emocional.
Para más información o para comenzar un proceso personalizado, podés contactar a la Licenciada en Nutrición Gorgues Elen al 3757-525053.
IGUAZÚ.UNO te invita a mirar tu salud con otros ojos: los del respeto, la ciencia y la empatía