Eres el modelo más influyente para tus hijas e hijos. Enséñales que los problemas se pueden resolver sin recurrir a las drogas. Establece normas de conducta en el hogar para que sepan cómo deben comportarse. Los hijos aprenden más de nuestras acciones que de nuestras palabras.

A menudo, en películas y programas, los personajes resuelven problemas bebiendo en una cantina. Este no debe ser nuestro recurso. Cuando enfrentes un problema, busca soluciones sin recurrir al alcohol o drogas. Identifica el conflicto, evalúa alternativas y elige la mejor opción.

Si te sientes preocupado, habla con tu familia, da un paseo o charla con amistades. Estas actividades te ayudarán a calmarte y pensar mejor. Si resuelves tus problemas con éxito, enseñarás a tus hijos a hacer lo mismo.

Evita contar anécdotas divertidas sobre consumo de alcohol o drogas. Mejor, habla sobre las consecuencias negativas que has enfrentado, como problemas de salud, escolares, laborales, familiares o legales.

Si has bebido más de una copa, no manejes. Pide a alguien que te lleve o toma un taxi. Así, tus hijos aprenderán a no conducir bajo los efectos del alcohol o a evitar subir al coche de alguien que ha bebido, reduciendo el riesgo de accidentes.

Hazles saber que cuentan contigo y con la familia para cualquier necesidad. Desde pequeños, organízales fiestas con amigos y actividades saludables, para que aprendan a divertirse sanamente.

Cuando sean jóvenes y organicen reuniones, ayúdales con los preparativos y juegos. Si son menores, ofrece solo bebidas sin alcohol, para enseñarles que pueden divertirse sin beber.

ESTABLECE NORMAS CLARAS EN CASA

Para convivir en armonía, es necesario establecer normas en el hogar. Si ya existen, asegúrate de que todos las conozcan. Si no, hagan un listado y discútanlo juntos. Por ejemplo, quién lava los platos o saca la basura. El reglamento debe especificar las consecuencias de no cumplirlas, como no ver televisión o no salir a jugar.

Poner reglas no es castigar ni premiar, sino que cada uno asuma sus responsabilidades y las consecuencias de no cumplirlas. Si un hijo rompe una regla, debe aceptar la consecuencia. Recuérdales que deben respetar y cumplir reglas fuera de casa, como en la escuela o el trabajo. Las consecuencias no son castigos, sino resultados de sus acciones. Si mañana cumplen las reglas, podrán recuperar lo que perdieron y corregir su conducta.

Cuando des instrucciones, sé claro y directo. Por ejemplo: “Puedes ir a la fiesta, pero regresa a más tardar a las 12”. Así sabrán que cumplir las reglas les permitirá volver a salir. Las normas cambian a medida que crecen, por lo que hay que escuchar sus razones y ceder cuando sea razonable, no por miedo a perder su cariño.

TAREAS

a. Observa durante la semana qué conductas tuyas podrían poner a tus hijos en riesgo de consumir alcohol, tabaco u otras drogas.

b. Anótalas y coméntalas con alguien de confianza.

c. Si no puedes identificarlas, pide ayuda a un familiar para reconocer comportamientos de riesgo.

d. Una vez detectadas, habla con tus hijos sobre las consecuencias de esos comportamientos, como malestares físicos o conflictos tras beber en exceso.