Lo que comemos no solo impacta en el cuerpo, también en la mente. Algunos alimentos pueden agravar la ansiedad y generar un círculo difícil de cortar. Conocerlos es el primer paso para sentirse mejor.
La ansiedad no siempre nace en la mente. Muchas veces, se cocina en el intestino. El sistema digestivo y el sistema nervioso están profundamente conectados, y lo que ingerimos puede amplificar o calmar los síntomas de la ansiedad.
Existen alimentos que, aunque comunes en la mesa diaria, pueden empeorar el estado emocional. Entre ellos, los más problemáticos son los ultraprocesados, las harinas refinadas, el azúcar en exceso, las bebidas energizantes y el café en grandes cantidades. Estos productos generan picos de glucosa y estimulaciones artificiales que, al bajar, dejan una sensación de irritabilidad, fatiga y más ganas de comer.
“Una alimentación cargada de estimulantes y vacía de nutrientes puede ser combustible para la ansiedad”, explica la licenciada en nutrición Gorgues Elen. “A veces, pequeños cambios como reducir el azúcar o incorporar más fibra y grasas saludables pueden marcar una gran diferencia en el bienestar emocional.”
Si sentís que vivís en un sube y baja emocional y querés empezar a equilibrarte desde la raíz, te podemos ayudar. En nuestro consultorio abordamos cuerpo y mente de manera integral. Para más información, contactá a la Licenciada en Nutrición Gorgues Elen al 3757-525053.